Revista Somos. La Educación Popular cruza continentes. Mujeres de Kenia, Uganda y Chile unidas por el derecho a la salud

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Mujeres de África conocieron de cerca las experiencias participativas y comunitarias que defienden y promueven la salud femenina en Chile, bajo las metodologías de Educación Popular que aportan a construir sueños, a reinventar utopías y a sembrar esperanzas de cambio.

Karen Anderson, Directora de la Escuela Internacional y fundadora de EPES, recibe una artesanía que da cuenta de la violencia de género en Kenia, de manos de Grace Mose, Secretaria Ejecutiva y co-fundadora de HFAW.

     FOTO: Karen Anderson, Directora de la Escuela Internacional y fundadora de EPES, recibe una artesanía que da     cuenta de la violencia de género en Kenia, de manos de Grace Mose, Secretaria Ejecutiva y co-fundadora de HFAW.

Por Isabel Díaz Medina
Publicado en Revista Somos Edición Abril 2014

“Desde mi participación en la Escuela Internacional de Educación Popular en Salud en Chile en 2010, alimenté el sueño de llevar este conocimiento a mis comunidades en Kenia. Nuestro objetivo es fortalecer en las mujeres pobres de las aldeas su capacidad de liderazgo, que les permita trabajar en sus territorios para promocionar la salud”, señala Grace Mose Bonareri, profesora del Departamento de Estudios de Género y Desarrollo de la Universidad Kenyatta en Nairobi.

En enero de este año (2014), el sueño de Grace se concretó. Un grupo de mujeres de Kenia y Uganda arribaron a Chile para participar de la 5ª Escuela Internacional organizada por Fundación EPES (Educación Popular en Salud). Desde 2010, esta organización chilena ha llevado a cabo una escuela para compartir sus metodologías y estrategias desarrolladas a lo largo de más de tres décadas. 89 personas de 14 países han participado y regresado a sus comunidades con nuevos conocimientos y habilidades.

La metodología educativa aplicada por EPES considera la experiencia concreta de las personas y sus comunidades, y busca involucrar a la gente en un proceso colectivo de aprendizaje y transformación para recrear formas de organización y movilización que permitan el ejercicio y la conquista de sus derechos. EPES concibe y asume la Educación Popular como una propuesta ética, política y pedagógica para transformar la sociedad, a través de procesos de articulación, formación y producción de materiales educativos.

Fue tal el impacto de la Escuela Internacional de 2010 en la vida de Grace Mose que un año más tarde crea la Fundación Esperanza de Mujeres Africanas (HFAW, siglas en inglés), junto a Hellen Njoroge, psicóloga especializada en consejería en el Hospital de Nairobi. Esta incipiente organización sin fines de lucro está dedicada a mejorar las vidas de las mujeres más marginadas y sus familias en Kenia a través del empoderamiento económico, personal y comunitario. Actualmente desarrolla sus programas en las comunidades de Kisii y Maasai.

Grace está convencida que a través de las metodologías de EP las mujeres en Kenia podrán cambiar sus vidas. “La Educación Popular respeta la dignidad humana, porque los educadores que capacitan no hacen sentir inútiles a las personas, que no saben nada. Cuando veo la vida y las luchas de las mujeres de las aldeas en Kenia, digo: Tengo que hacer algo. Pero son ellas las que deben impulsar los cambios, y la escuela de EPES les da la oportunidad para que empiecen a abordar sus problemas. Como es el caso de Joyce Amoyi, que sufre de malnutrición”. Joyce no creía que viajaría a un lugar tan lejano hasta que subió al avión rumbo a Chile.

En la Escuela Internacional también participó Nelly Koyo, de 57 años, originaria de Kisumu, la tercera ciudad más grande de Kenia, ubicada en la provincia de Nyanza. Pese a su precaria situación económica, ha recibido en su hogar a 12 huérfanos, además de sus propios cinco hijos, que subsisten con la venta de pollos en el mercado local.

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FOTO: Mujeres de Kenia y Uganda participan del seminario violencia de género en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, en el marco de la Escuela Internacional de EPES. 

Un batik revelador

El 43,37% de la población en Kenia vive con menos de 1,25 dólares diarios, cifra considerada bajo el umbral de la pobreza por organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Pero en las tierras áridas y semi áridas que incluyen gran parte de los parques de protección de fauna, reservas y bosques protegidos, donde habita la mayoría de los pueblos indígenas de Kenia, el 60 por ciento de la población vive por debajo de la línea de pobreza y con poco acceso a los servicios básicos del país.

Grace Mose afirma que “la mayoría de las mujeres de Kenia viven en una aguda miseria, experimentan altos niveles de discriminación, prácticas tradicionales dañinas y violencia de género, sin ninguna protección de los sistemas políticos y legales”.

En la primera sesión de la Escuela Internacional de EPES, Grace mostró un batik, artesanía que se realiza en tela de grandes dimensiones, que representa habitualmente una estampa típica en el día a día de las mujeres africanas, como transmisoras de tradiciones ancestrales. El batik que compartió muestra una pareja tradicional del pueblo maasai. La mujer lleva una carga con un bebé atado a la espalda, una cesta en la cabeza y con la otra mano sostiene un bolso, mientras que el hombre tiene una lanza y un bastón. La líder de HFAW reveló que los guerreros suelen utilizar estos palos no sólo para proteger a sus familias, sino además para agredir a sus esposas.

Según una encuesta realizada en 2012 por la Sociedad Keniana de Violencia de Género (KGBVP), el 83% de las mujeres ha sufrido violencia desde niñas por parte de hombres. En Kenia la mayoría de su población cree que los hombres tienen derecho a pegarle a sus esposas para disciplinarlas y demostrar su poder. El 36% de las mujeres sufrió mutilación genital femenina (o ablación), que consiste en la extirpación total o parcial de los órganos sexuales externos, obligadas por sus padres o parejas. El 25% fue forzada a perder su virginidad.

Grace Mose, Secretaria Ejecutiva y co-fundadora de HFAW; Generous Turinawe, directora de Agape Community Transformation (ACT), de Uganda, y Karen Anderson, Directora de la Escuela Internacional y fundadora de EPES, en acción comunitaria contra la violencia de género en una feria de la comuna de El Bosque.
Grace Mose, Secretaria Ejecutiva y co-fundadora de HFAW; Generous Turinawe, directora de Agape Community Transformation (ACT), de Uganda, y Karen Anderson, Directora de la Escuela Internacional y fundadora de EPES, en acción comunitaria contra la violencia de género en una feria de la comuna de El Bosque.

La ley keniana que prohíbe la ablación prevé penas de tres años de cárcel y elevadas multas para los autores, y cadena perpetua si la niña muere tras la intervención. Sin embargo, pese a esta ley promulgada en 2011, esta práctica se sigue realizando sobre todo en las áreas rurales del país, donde vive la inmensa mayoría de la población.

En la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, representantes de la Fundación Esperanza de Mujeres Africanas expusieron sobre las realidades y desafíos para desarrollar estrategias efectivas dirigidas a eliminar la violencia de género, incluyendo mutilación genital femenina (MGF) en Kenia.

La mayoría de las mujeres de Kenia viven en una aguda miseria, experimentan altos niveles de discriminación, prácticas tradicionales dañinas y violencia de género, sin ninguna protección de los sistemas políticos y legales.La MGF se practica sobre todo en África, en un total de 28 países, y se calcula que más de 30 millones de niñas serán mutiladas en la próxima década, según la UNICEF. En África hay 92 millones de mujeres y niñas de más de 10 años que han sido objeto de esta práctica, advierte la OMS.

Esta aberrante costumbre es requisito esencial en muchas tribus para que las mujeres encuentren esposo y como entrada en pleno derecho en la vida adulta y comunitaria. Las mujeres “no- circuncidadas” son vistas como irrespetuosas e incapaces de mantener un matrimonio. En la mayoría de los casos son expulsadas de su hogar paterno y abandonadas. Así, se pretende controlar al deseo sexual femenino y, lo que es más, la total sumisión de la mujer a la familia y al esposo.

Entre algunos factores que impiden erradicar esta práctica, Grace Mose mencionó la falta de poder de decisión de las mujeres y su dependencia económica; la falsa idea de la MGF como requisito religioso y la ignorancia del impacto de esta práctica sobre la salud sexual y reproductiva de las mujeres. Dentro de los logros alcanzados por HFAW, se mencionó que 27 mujeres en el grupo kisii han declarado no permitir que sus hijas sean sometidas a circuncisión.

Mary Were Washika, directora y encargada de formación y comunicaciones de HFAW, advirtió que Kenia es una sociedad patriarcal que ejerce mucho control sobre las mujeres. Sus creencias y culturas tradicionales permiten golpear a la esposa como forma de disciplina y expresión de amor. Las comunidades se niegan a aceptar el cambio y se aferran a tradiciones retrógradas. La ignorancia y la altas tasa de analfabetismo femenino contribuyen a que toleren todas las formas de violencia. Presentó, además, como problema, la falta de fondos para empoderar económicamente a las mujeres.

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                         FOTO: Mujeres de Kenia y Uganda en su recorrido por Santiago, frente al Palacio de La Moneda.

Por mí, por ti…

Las mujeres de Kenia y Uganda participaron en talleres sobre la historia, los principios y la metodología de la EP; modelo de capacitación EPES; cómo realizar un diagnóstico comunitario; planificación estratégica y los métodos de evaluación participativa. Lo aprendido les permitirá trabajar en planificación de programas que aborden la violencia de género desde los determinantes sociales de la salud, derechos humanos y equidad.

Karen Anderson, fundadora de EPES y directora de la Escuela Internacional, piensa que “una de las cosas más útiles para las mujeres fue el trabajo comunitario que realizaron con los grupos de salud capacitados por EPES”. Planificaron juntas una acción de educación y sensibilización sobre violencia contras las mujeres, que después realizaron en una feria en la comuna de El Bosque. La violencia de género es uno de los principales problemas que las mujeres de Kenia y Uganda quieren abordar y estaban asombradas de encontrar una acción comunitaria tan efectiva en una feria, entorno que se parece mucho a los mercados de sus propias comunidades. Repartieron volantes, hablaron a hombres y mujeres, y utilizaron un megáfono para transmitir mensajes de solidaridad de Kenya y Uganda para Chile.

“Por mí, por ti, no más violencia” fue el grito que se alzó en la feria, con el objetivo de sensibilizar e impulsar la reflexión de mujeres y hombres para ir transformando esta cultura patriarcal hacia una nueva humanidad.

Como parte de las actividades de la Escuela Internacional de EPES, se realizó el Encuentro Intercultural “Cruzando Continentes y Compartiendo Culturas. Kenia, Uganda y Chile en un solo territorio”, en la Casa del Grupo de Salud Llareta, en la población La Bandera.

Allí, un chinchinero, personaje popular chileno que suele recorrer las calles, se sumó a la jornada con la música de un organillero. La danza tinkus, heredera de la tradición carnavalera boliviana, irrumpió con vestuarios coloridos y música festiva indigenista. Estos grupos, cada vez más visibles en las movilizaciones sociales en Chile, se toman las calles como actos de resistencia a la homogenización cultural.

Previo al encuentro, las mujeres de África conocieron la realidad de La Bandera, recorriendo sus calles para conocer en terreno los aspectos sociales que inciden en la salud de las personas y las comunidades.

Este año es la primera vez que EPES organiza una Escuela Internacional exclusivamente para una organización africana. Karen Anderson asegura que Fundación EPES seguirá acompañando y proporcionando asistencia técnica a HFAW en la segunda fase de esta iniciativa, que es la implementación del proyecto piloto de capacitación de monitoras de salud comunitaria en la aldea rural de Kisii, en Kenia, usando el modelo de EPES.

Por su parte, Grace Mose afirma que continuarán el trabajo de empoderar a las mujeres de las aldeas de Kenia, “porque algunas de ellas están esperando que las soluciones vengan desde el gobierno y, en realidad, eso nunca va a suceder. En la primera Escuela Internacional que participé, dije: <Nos vamos a llevar estas metodologías de Educación Popular a Kenia>. Tras mi segunda experiencia en Chile digo: <Vamos a crear un movimiento con esto…> Ahora, espero que suceda”.

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 FOTO: Mujeres de Kenia y Uganda en el encuentro cultura realizado en la Casa del grupo de salud Llareta, en la población La Bandera.

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