La ayuda humanitaria a mujeres de Tongoy, tras el tsunami


Con el apoyo de la Iglesia Evangélica Luterana en América (ELCA, por sus siglas en inglés), el equipo EPES entregó, esta semana, gran parte de la ayuda a las familias de Tongoy, lo que les facilitará reiniciar sus actividades económicas, que eran las que les permitían vivir dignamente.

Aportar a la recuperación de la actividad económica de 18 familias de la comuna de Tongoy, Región de Coquimbo, cuyos medios de trabajo fueron destruidos por el terremoto grado 8,4 en la escala de Richter y posterior tsunami, que azotó la zona centro norte del país, el 16 de septiembre, es el objetivo de una iniciativa emprendida por EPES, la cual se enmarca en el trabajo del área de apoyo humanitario a personas y comunidades afectadas por desastres naturales y efectos de cambio climático.
En el balneario de Tongoy, EPES desarrolló un trabajo de diagnóstico en terreno, liderado por la monitora de salud Mónica Arancibia, que consideró entrevistas a mujeres damnificadas, con el propósito que la ayuda respondiera a sus necesidades.
Y es que para que la ayuda humanitaria califique como tal debe estar centrada en la persona y ser de calidad, de manera de no caer en el clientelismo y la dependencia.
Se trata en su mayoría a jefas de hogar que trabajan en el sector costero de la Playa Soco, en Tongoy, uno de los lugares más turísticos de la región. Allí el mar se desbordó y la playa prácticamente desapareció.
Las mujeres subsistían por medio del arriendo de piezas de su casas a turistas en época estival, por la venta de artesanías, y procesamiento y comercialización de mariscos.
El tsunami arrasó con todo a su paso: ingresó a las casas, destruyó enseres de hogar y parte de las maquinarias de trabajo.
Ana tenía una amasandería a pasos de la playa, su vecina Zulema trabajaba hace 20 años en una pequeña carnicería, y Olivia, aún más cerca de la costa, atendía una pizzería con su marido. En estos lugares de pequeños emprendimientos locales la destrucción fue total.
Oscar, de 79 años, único hombre beneficiado con el proyecto, vivía de la venta de artesanía en uno de los locales en la playa Soco, que cambio radicalmente su geografía. Su puesto de trabajo, al igual que el de sus compañeros/as, quedó seriamente dañado.
Con el apoyo de la Iglesia Evangélica Luterana en América (ELCA, por sus siglas en inglés), el equipo EPES entregó, esta semana, gran parte de la ayuda a las familias de Tongoy, lo que les facilitará reiniciar sus actividades económicas, que eran las que les permitían vivir dignamente.

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