ICW Chile, en coordinación con EPES, realiza Taller de Actualización en VIH y Condón Femenino


El condón femenino es la única forma de doble protección contra enfermedades de transmisión sexual y el embarazo que la mujer puede iniciar sola, pero aún no se distribuye en Chile. ICW Chile está trabajando en una campaña para que el Estado chileno subsidie su compra y distribución en el sistema de salud público.

ICW Chile y EPES visibilizan la realidad de las mujeres con VIH en taller

Por María Elena Soto

Santiago de Chile, 12 de marzo de 2016 (Feministas Tramando).-Con la presencia de alrededor de cuarenta mujeres, pertenecientes a distintas organizaciones sociales, grupos de salud, feministas, trabajadores, trabajadoras y voluntarias, el miércoles 7 de abril, la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH/SIDA (ICW Chile), en coordinación con Fundación EPES, realizó un Taller de Actualización en VIH y Condón Femenino.

El encuentro tuvo por objetivos sensibilizar y actualizar a grupos de mujeres sobre la feminización del VIH, conocer la realidad chilena, y capacitar en el uso del condón femenino, como una forma urgente de auto-cuidado y autonomía de las mujeres.

Sandra Briones y Marcela Silva de ICW Chile, fueron las encargadas de dictar el taller, que en su primera parte abordó los mitos y estigmas relacionados con el VIH, las causas del alto abandono del tratamiento conocido como TAR (Triterapia Anti-Retroviral de Alta Efectividad), entregó cifras de transmisión en Latinoamérica y Chile, y analizó el VIH como otra forma de violencia hacia las mujeres.

Es así como en la ocasión, se consignó que la mayoría de las mujeres en Chile ha contraído VIH por su pareja estable y que sólo un 1% del total de las afectadas son trabajadoras sexuales.

En la segunda parte, se capacitó sobre condón femenino desde la perspectiva de los derechos sexuales y reproductivos, se habló sobre el protocolo y prevención vertical (transmisión de madre a hijo durante el embarazo), y se finalizó enseñando el uso correcto del condón femenino y la entrega de condones femeninos para que las personas asistentes los conocieran, usen y difundan.

“Chile tiene SIDA, dice una campaña. La prevalencia del VIH ha aumentado en Chile, incluso se habla de epidemia o pandemia, ya que las cifras son alarmantes. Es triste además constatar la clara relación entre violencia de género y la posibilidad de que las mujeres adquieran la enfermedad”, expresó Re-Sueltas Populares, asistente al taller.

La agrupación manifestó además que “una vez más nos toca a nosotras, las mujeres, estar en situación de vulnerabilidad ante esta epidemia. De ahí que se hable de su feminización, dada nuestra mayor vulnerabilidad biológica, social y epidemiológica. Además somos las mujeres las que sufrimos más violencia y resentimos más el estigma y la discriminación relacionados con la enfermedad. Por esto se hace indispensable que las estrategias de prevención tengan una perspectiva de género y que las autoridades sanitarias incorporen la dimensión de género en sus políticas y reconozcan a las mujeres como población vulnerable”.

Al cierre del taller una mujer que vive con VIH compartió su proceso de terapia y cómo ha salido adelante en la reconstrucción de su vida social y afectiva. Asimismo, recomendó el uso del condón femenino, que para ella significó un cambio vital en la forma de vivir su sexualidad. “A mí antes me costaba tener orgasmos, ahora experimento más placer y me siento segura”, señaló, aludiendo a una de las ventajas del condón femenino que además de tener entre un 94% y 97% de efectividad en la prevención del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual como el virus del papiloma humano (causante del cáncer cérvico-uterino), la sífilis y la gonorrea, tiene un diseño de doble anillo que estimula la zona de clítoris, proporcionando gran placer.

Luego del testimonio, Sandra Briones enfatizó la importancia de organizarse y acompañarse entre mujeres: “Las mujeres organizadas logran llevar adelante su tratamiento, a diferencia de las mujeres que se aislan, no le cuentan a nadie, se deprimen y finalmente abandonan el tratamiento”, consignó.

Cabe señalar que el condón femenino es la única forma de doble protección contra enfermedades de transmisión sexual y el embarazo que la mujer puede iniciar sola, pero aún no se distribuye en Chile. ICW Chile está trabajando en una campaña para que el Estado chileno subsidie su compra y distribución en el sistema de salud público.

Por su parte, Marcela Silva nos dio una lección de fortaleza y claridad política como mujer viviendo con VIH y cáncer cérvico-uterino, quien contrajo el virus de su marido cuando tenía 22 años. Ella da una lucha diaria con la enfermedad, explorando medicinas complementarias y “no echándose a morir”. Es una mujer llena de vida y desde esa vida que defiende por “la injustica de lo que le pasó”, hace una defensa activa de los derechos de las mujeres a través de talleres como éste, y en la campaña para la difusión del condón femenino, sobretodo en sectores populares, donde las mujeres tienen menos acceso a información rigurosa y educación, y son en definitiva el grupo con mayor riesgo potencial de transmisión, a causa de una sexualidad masculina que invade y agrede los cuerpos de las mujeres, según consigna el reportaje publicado en Feministas Tramando.

Algunas cifras de la feminización del VIH:

• Actualmente existen 35 millones de personas en el mundo que han adquirido VIH, de este total, 50% son mujeres.
• La vía de transmisión predominante en Chile es sexual (hetero, homo, bisexual). Un 30% de homosexuales mantiene relaciones heterosexuales en relaciones estables, formando un puente de transmisión del virus. La última actualización sobre mujeres viviendo con VIH de 2013 (no existen datos posteriores), indica que la mayoría de las mujeres se infecta en sus propias camas, más del 90% son dueñas de casa, y solo un 1% son trabajadoras sexuales.
• Durante la última década el contagio de mujeres ha ido en sostenido aumento, pasando de 1 mujer por cada 13 hombres a 1 mujer por cada 5 hombres.
• La población de mujeres entre los 15 y 24 años edad es considerada la más vulnerable, siendo la tasa de infección dos veces más alta que en los hombres del mismo rango etario.
• La violencia contra las mujeres es causa y consecuencia del VIH. La amenaza de violencia impide que las mujeres accedan a información y a prácticas de reducción del riesgo a través del la prueba para detectar el VIH o el uso del condón, que tienen que negociar con sus parejas, generalmente sin resultados.
• Cada año, cerca de 1,4 millones de mujeres viviendo con VIH quedan embarazadas y si no tienen tratamiento, tienen entre un 15 y 45 % de posibilidades de transmitir el virus a sus hijos e hijas.
• La Ley del SIDA no protege a las mujeres. Si yo controlo a un hombre casado y él no quiere contarle a su señora que tiene SIDA, no tengo cómo decirle” (Infectóloga Patricia Vásquez).

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