Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres llama a marchar este 25 de noviembre

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Cuando las medidas que propone el Estado son insuficientes, “¿qué nos queda? Seguir cuestionando el orden impuesto, luchando por nuestras libertades e incrementando la magnitud de nuestra fuerza para no tolerar más la discriminación y la violencia”.

Declaración de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres

Mientras alrededor de treinta ciudades se preparan para conmemorar el Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, a tres días de esta fecha, otros dos hombres en distintas partes del país, asesinan a su pareja y ex pareja respectivamente. Si vemos con detención las cifras de violencia extrema (femicidios y violaciones) podemos darnos cuenta que bajo ningún parámetro son hechos aislados: durante el 2015, 58 mujeres fueron asesinadas por hombres que fueron sus parejas, ex parejas, o desconocidos que las violaron y las mataron. Por su parte, en lo que va del 2016, 50 femicidas han matado a mujeres y niñas.

En esa misma línea en 2015 se registraron en Chile 2.754 violaciones. Según el Sename, el 84,7% de las víctimas de violación son niñas; el 85% de los abusos sexuales a niñas, niños y adolescentes son cometidos por familiares y el 96% de los familiares agresores son hombres. Durante ese mismo año, 130.634 mujeres denunciaron agresiones por parte de su pareja. Del total de denuncias, sólo el 9,57% obtuvo condena. Esto es impunidad.

La violencia hacia las mujeres es multiforme. Las cifras nombradas anteriormente dan cuenta de sólo algunas manifestaciones de violencia, las más extremas, no obstante, la violencia hacia nosotras, las mujeres, se expresa de distintas maneras y en distintos ámbitos; es transversal y estructural. Está en la esfera pública y privada, y afecta a todas las clases sociales, edades, culturas y etnias, es decir, afecta a todas las mujeres y mantiene un orden social injusto. Se trata de un continuo de violencia arraigado en la cultura que atraviesa todo nuestro ciclo vital. Sin embargo, creemos que es posible combatirla con la convicción de que es posible una vida libre de violencia para mujeres y niñas.

El mes pasado las mujeres llenaron las calles en la marcha #NiUnaMenos, no solo en Santiago, ni siquiera sólo en Chile, sino que en distintas ciudades y países de América Latina. Esta vez esperamos que pase lo mismo: una movilización que dé cuenta de la magnitud de nuestro malestar como resultado de no estar seguras en la calle, ni en nuestros empleos, ni en las escuelas, ni en nuestras casas; por recibir menores salarios en los mismos trabajos, por el trato sexista en la televisión, en la educación y en la publicidad; porque seguimos sin poder decidir sobre nuestros propios cuerpos cuando una ley de aborto, que cumple con menos del mínimo ético, pareciera dormir por siempre en el Congreso. Nuestro malestar es generalizado.

Cuando las medidas que propone el Estado son insuficientes, cuando las y los políticos no se hacen cargo de las problemáticas que aquejan a la sociedad, cuando los medios de comunicación, las iglesias, el discurso en las casas, escuelas y universidades, no hacen más que reproducir los roles tradicionales y la misma violencia de siempre, ¿qué nos queda? Seguir cuestionando el orden impuesto, luchando por nuestras libertades e incrementando la magnitud de nuestra fuerza para no tolerar más la discriminación y la violencia.

Con luto y con rabia (y con la convicción intacta) nos vemos este #25Nov.

Noviembre, 2016

Puntos de encuentro en las ciudades de Chile:

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