La tragedia de los incendios forestales y la organización y solidaridad para enfrentar la emergencia

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El Gobierno decretó Estado de Catástrofe en la comuna de Valparaíso, Región de Valparaíso, para las provincias de Colchagua y Cardenal Caro en la Región de O’Higgins y para las regiones del Maule, Biobío y La Araucanía.

Chile, 30 de enero de 2017 (EPES).- Nuevamente en Chile nos afecta una tragedia ambiental y humana ligada a los graves problemas vinculados a cambio climático, voracidad de las empresas forestales y falta de planificación local, regional y central por parte del Estado.
Actualmente siete regiones del país están afectadas con intensos incendios forestales que han destruido lugares poblados. Según el último reporte de CONAF (Corporación Nacional Forestal) se han quemado 366.519 hectáreas, lo que corresponde a 55 incendios controlados, 58 en combate y 11 extinguidos.
Hasta hoy se registran 1.108 personas albergadas, 3.782 damnificados, 1.012 viviendas destruidas y un total de 11 fallecidos.
Actualmente se mantienen 12 albergues habilitados en la Región del Maule y 30 en la Región del Biobío.
Las causas de esta tragedia son múltiples, a las altas temperaturas, baja humedad y presencia de viento, se suma el factor más determinante: las extensas plantaciones forestales de pino y eucaliptos de los grandes grupos económicos, de fácil combustión, rodeando lugares poblados, sin corredores para contención de las llamas (cortafuegos).
El modelo forestal en Chile ha invadido de monocultivos de especies exóticas de rápido crecimiento (pinos y eucaliptos) el mundo rural, lo que ha provocado impactos ambientales y sociales, desde la pérdida de suelo, sequía y la migración de campesinos hacia las ciudades. Esta población ha llegado a engrosar los cordones periféricos de pobreza y los que quedan en el campo invadidos por las forestales también viven empobrecidos.
El modelo forestal, subsidiado por el Estado chileno, amenaza la agricultura campesina y la soberanía alimentaria de los pueblos.
La falta de recursos materiales y humanos coordinados no han sido suficientes para detener el avance de las llamas.
Desde uno de los puntos más afectados por la catástrofe, Lautaro López Stefoni, Coordinador Centro EPES Concepción, advierte que las medidas de prevención son claves y claras: “alejar las plantaciones forestales de los sectores habitados, regular su distribución y ubicación, repoblar con árboles nativos, disponer de estanques con agua en lugares alejados, contar con suficientes recursos técnicos y humanos, educación en prevención de riesgos de incendios de la población y fortalecer la coordinación central de los recursos en caso de emergencias”.
En la Región del Biobío han sido dañadas por el fuego 46.411 hectáreas. Se mantienen cuatro focos de incendios activos.
En Concepción han sido afectados principalmente los sectores de Palomares, Tomé (rural), Florida (rural y suburbano), Chaimávida, Penco (Villa Montahue, sector La Greda), Chiguayante, Hualqui, Quilacoya y Talcamávida.
El lugar más dañado es Florida, mayormente en su sector rural, donde han sido arrasados pequeños poblados.
EPES está vinculado directamente al abordaje de emergencias. Durante el 2010, posterior al terremoto y tsunami, realizó un extenso programa de apoyo y acompañamiento comunitario en Penco.
Lautaro López explica que “los/as damnificados/as de dicha catástrofe y población de Penco en general sufrieron los embates de las llamas, obligándolos a salvar sus viviendas del fuego. Todo el entorno de la población está rodeado por bosques de eucaliptos de alta combustión. Por ahora hemos apoyado con mascarillas y agua requerimientos prioritarios en esta oportunidad”.
“Seguiremos aportando a la organización y salud de la comunidad para mejorar sus condiciones de seguridad y prevención a mediano y largo plazo”, señala el Coordinador de EPES Concepción.

 

 

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