La reactivación de las concesiones hospitalarias: La nueva arremetida de la privatización en salud

Share on LinkedIn

Es deber de todos y todas lograr articular un movimiento social que logre erradicar el rol privado del sistema de salud y consagrar la salud como un legitimo derecho.

Por Cristián González Alarcón, estudiante de medicina de la Universidad de Chile, integra la Comisión de Contenidos del Movimiento Salud para Todos/as (MSPT) Santiago.

12 de mayo, 2017. Publicado en MSPT 

El año 2014 el presidente y actual candidato Sebastián Piñera firmaba el contrato de licitación para la construcción de la nueva obra del Hospital Sótero del Río, continuando con una política emergida desde los gobiernos de la Concertación y consagrando al sector privado como un actor central en el desarrollo del sistema de salud del país.  Junto con el Hospital Sótero del Río, eran varios los recintos hospitalarios que entrarían en esta modalidad.

Con la llegada del gobierno de la Nueva Mayoría, se decidió en un comienzo mantener las concesiones que se habían gestado en el gobierno de Sebastián Piñera dando inicio al proceso en el Hospital Salvador y el Instituto Geriátrico sin consultar a los miembros de su comunidad.  A pesar de la paralización de casi dos semanas de las y los funcionarios del Hospital Salvador  y el rechazo a la medida por parte de un 67% de las y los médicos del recinto, el gobierno decidió no cambiar el modelo de concesión.

Producto de las movilizaciones en ascenso y paralizaciones de los sectores gremiales organizados en salud, el MINSAL tomó la determinación de frenar el modelo de
concesiones en varios recintos dentro los cuales estaba el del Hospital Sótero del Rio y traspasar su construcción al Ministerio de Obras Públicas (MOP) con financiamiento sectorial.

El año 2016, después de muchos años de desconocerse la forma de financiamiento y los plazos de construcción del nuevo Hospital Sótero del Río, la ministra Carmen Castillo confirmó que se había cesado el contrato de construcción con el consorcio español y concordaba una agenda de plazos con el ministro Undurraga del MOP para completar la obra.

En el contexto del retraso del comienzo de las obras, la senadora y actual candidata a la presidencia Carolina Goic, vuelve a reposicionar el tema de las concesiones hospitalarias como un camino a seguir para poder construir nuevos recintos hospitalarios, anunciando que reactivará la concesión del Hospital Sótero del Rio como promesa de campaña.

Junto con ella, muchos sectores del oficialismo y de Chile Vamos reactivaron sus críticas a no asumir las concesiones como mecanismo, acusando que solo ha primado lo “ideológico” en la toma de decisiones del gobierno. Sin ir más lejos, Alejandro Guillier candidato actual del PS, PC y PR también mencionó que es necesario comenzar a reevaluar las concesiones como opción para aumentar la infraestructura en salud.

EL EFECTO NEGATIVO DE LAS CONCESIONES HOSPITALARIAS

La señal que entrega Carolina Goic y los sectores oficialistas al apoyar las concesiones en salud se puede leer como un gesto de validación a la participación del sector privado en todo aquel aspecto en donde puedan actuar en lugar del Estado, en otras palabras, otorgarle respaldo a una lógica economicista de la salud, introduciendo lógicas de mercado en las prestaciones médicas y en la  construcción de infraestructura.

La discusión sobre las concesiones hospitalarias no se remite únicamente a los costos en la construcción de nueva infraestructura, sino que también incluye el mantenimiento y explotación de servicios no clínicos de apoyo, sumado a la provisión, reposición y mantenimiento del equipamiento médico. Si bien la prestación clínica como tal, sigue a cargo de los profesionales de la salud, esta modalidad introduce una serie de incentivos a la concesionaria que perturba el fin último del recinto hospitalario.

En una publicación del portal Medwave del año 2014, se realiza una revisión bibliográfica de las concesiones en salud en otros países tomando 3 aspectos de análisis: Riesgo, Efectos Fiscales y Calidad. Respecto al Riesgo se establece que todo proyecto en salud tiene una incertidumbre asociada, al ser un área de cambio constante (por demanda, cambios epidemiológicos, nuevas tecnologías, etc) y un proyecto social, es el Estado quien finalmente  asume los costos del riesgo a pesar de la concesión privada. La literatura señala que se concentra un mayor riesgo en las concesiones privadas, al ser proyectos a largo plazo e introducir elementos como la posibilidad que el proyecto quede obsoleto a las necesidades de la población   o que la demanda supere a las expectativas iniciales del proyecto, siendo el Estado quien asume el costo extra en estas situaciones.

Respecto a los Efecto Fiscales, la experiencia británica demuestra que existe una ganancia exacerbada   por partes de las empresas que se adjudican la concesión, y esto sumado a que el costo para el Estado son excesivamente alto sin reportar un aumento de capacidad del sistema y mejor calidad de atención. Y sobre la calidad en sí misma, se señala que al existir incentivos económicos para las concesionarias, estas se encuentran centradas en mantener una alta tasa de ocupación y rotación de camas, lo que genera hospitales constantemente colapsados, lo que atenta al bienestar de la población objetivo.

En el Reino Unido y España se encontraron amplios ejemplos sobre esta situación, logrando concluir que la sobreproducción que la administración privada realiza en los hospitales para generar mayores ingresos por disponibilidad, genera riesgos sanitarios como el aumento de la posibilidad de infección intrahospitalarias, hacinamiento y desmedro en la calidad clínica.

Hasta el momento, no existe ningún estudio que pueda corroborar los costos asociados al funcionamiento del Hospital del Carmen y el Hospital Eloísa Diaz de La Florida, ambos creados y administrados en modalidad de concesión, pero varios profesionales del servicio junto a ex Ministros/as de Salud, como la Dra. Helia Molina, han declarado que los costos por concepto de remodelación de insumos e infraestructura básica son excesivos, como también las limitaciones en la gestión.

Pareciera que la propuesta de Carolina Goic y de otros candidatos de reactivar el modelo de concesiones no tendría un sustento en lo técnico y solamente se respaldaría en el oportunismo electoral de responder de la peor forma a la crítica situación de las listas de espera que vive el país, invisibilizando todo el problema estructural del sistema.

Alimentar el rol del sistema privado y por tanto del lucro dentro de nuestro sistema de salud, es seguir profundizando el desfinanciamiento del sistema, la desigualdad y a final de cuenta las largas listas de espera con consecuencias nefastas para nuestro país.

Por otra parte, la forma de administración de los recintos de salud no debería depender de los gobiernos de turno ni mucho menos de los privados con ansias de lucro, sino de la comunidad organizada representada en sus diferentes espacios gremiales. Es deber de todos y todas lograr articular un movimiento social que logre erradicar el rol privado del sistema de salud y consagrar la salud como un legitimo derecho.

Share on LinkedIn