[Mujeres en Sintonía] Francisca Barriga de Fundación Sol: “Para las mujeres el mercado laboral no es emancipatorio porque significa la entrada a trabajos precarizados”


En el primer capítulo de la sexta temporada de Mujeres en Sintonía, conversaciones durante la crisis, se realizó un recorrido a la historia de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, que el 2020 cumple #30AñosHaciendoRed, y conversó sobre mujeres y trabajo con Francisca Barriga, investigadora de la Fundación Sol.

Fuente: Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres

Recientemente se conmemoró el Día de la Trabajadora y el Trabajador, y el Día de la Madre. Bajo este contexto, entrevistamos a Francisca Barriga, economista e investigadora de la Fundación Sol, coautora del estudio “No es amor, es trabajo no pagado. Un análisis del trabajo de las mujeres en el Chile actual”, lanzado en marzo de este año por la misma fundación. En esta entrevista conversamos sobre qué entendemos por trabajo, qué caracteriza el trabajo de las mujeres en Chile y el rol que cumplen en el trabajo doméstico y de cuidados, el cual no es remunerado.

Respecto a qué se entiende por trabajo, Francisca Barriga plantea que el objetivo del estudio, basándose en lo planteado por autoras feministas, es relevar el trabajo remunerado realizado por mujeres, pero también el que no recibe salario: el trabajo doméstico y de cuidados. “Entendemos que existe toda una red de cuidados y de labores domésticas que está completamente invisibilizada y, por lo tanto, desvalorizada, que permite sostener la vida y la producción, que falsamente fue separada de toda esta esfera productiva”.

En esta línea, la investigadora plantea que el sistema de producción actual necesita que exista separación ficticia entre esferas “productiva” y “no productiva”, lo que se llama “división sexual del trabajo”, creando así jerarquías y haciendo usufructo de todo el trabajo doméstico y de cuidados que recae principalmente en mujeres.

Según datos del estudio, un 96,6% de las personas declaradas “inactivas por quehaceres del hogar” son mujeres. Si esta categoría fuese medida como personas ocupadas, las tasa femenina en el empleo subiría cerca de un 50 % a un 68,8 %. Barriga cuestiona el concepto de “inactividad” porque invisibiliza el trabajo que realizan las mujeres fuera del mercado laboral.

Reflejo de esto también es que las mujeres dedican en promedio 41,25 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados, es decir, una jornada laboral extra, mientras que los hombres solo dedican 19,17 horas. Cuando hay crianza de niñas, niños o niñes de 6 años, la situación se agudiza: mujeres trabajan 70 horas semanalmente y los hombres solo 21 horas.

Mujeres en el mercado laboral

En los últimos diez años se han creado 1.079.208 empleos ocupados por mujeres. De ese total, un 60% tiene altas probabilidades de ser precario debido a que el 30,3 % corresponde a asalariado externo, es decir, subcontrato. “Mujeres que no pueden tener un diálogo directo con la persona a la que están prestando servicio y que la cambian habitualmente de lugar, por lo que les cuesta mucho tener, por ejemplo, una asociación sindical, entre muchas otras precariedades”, comenta la investigadora.

El otro 29,7% trabaja a cuenta propia. Francisca Barriga explica que existe una caricaturización de estos empleos: que son mujeres profesionales trabajando dentro de su hogar en un emprendimiento, cuando la mayoría de ellos son de baja calificación y en tiempo parcial.

“Algo súper clave que tratamos de transmitir con el estudio es que el ingreso (de las mujeres) en el mercado laboral no es emancipatorio, porque significa la entrada a trabajos precarizados que, por otro lado, no te libera de los trabajos no remunerados, domésticos y de cuidados que se dan dentro de los hogares”, sentencia la economista.

Además, plantea que es necesario trasladar el foco desde el mercado a la sostenibilidad de la vida y la interdependencia, como lo plantea la Economía Feminista, apostando por visibilizar, valorizar y poner como centrales las labores que son necesarias para vivir, como lo es la preocupación por la salud, educación, higiene, entre otras. Agrega que es clave que la organización y sindicalización de los y las trabajadoras apuesten por un cambio estructural, el cual no se agota en la lucha por salarios dignos. Esto en el contexto actual de crisis mundial por coronavirus se dilucida claramente.

“Las mujeres están en una posición súper compleja porque hay una proporción de ellas que está haciendo teletrabajo, por lo tanto, se ve con mayor expresión su doble jornada porque se fusionan los espacios de trabajo remunerado y no remunerado, sobre todo considerando el cierre de escuelas y el creciente colapso de los sistemas de salud por el coronavirus”, comenta la investigadora.

Finalmente cuestiona las medidas tomadas por el gobierno para enfrentar la crisis. “El gobierno no se está haciendo cargo de la realidad de los y las chilenas, (sus medidas) no tienen ningún parámetro de comparación con la línea de la pobreza y menos con el nivel de gasto. Un país que tiene costos de vida tan altos, al no estar entregando estabilidad, está obligando a los hogares y a las mujeres a salir de los hogares para poder mantenerse y llegar a fin de mes, para poder parar la olla. No se está entregando ningún mínimo de condiciones”, sentencia Francisca Barriga.

#30añosHaciendoRed

A propósito del trigésimo aniversario de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, creada en 1990, en este primer capítulo recorrimos su historia, algunos hitos y reflexiones políticas que se fueron desarrollando a partir del trabajo y activismo de esta articulación. Su foco en el inicio es exigir al Estado la creación de políticas públicas en torno a la violencia contra mujeres ante la inexistencia de legislación en esta materia. Paralelamente, se trabajaba por el fortalecimiento del movimiento y la articulación de organizaciones feministas, entendiendo que la organización es lo que posibilita una conciencia colectiva en las mujeres.

A través de los años, la Red Chilena ha trabajado por la politización y ampliación de lo que se entiende como continuo de violencia contra mujeres: no como algo privado ni familiar, sino como un problema político, social, económico y cultural, presente desde que somos niñas hasta mujeres mayores.

En este cometido es que se han desarrollado asambleas nacionales; marchas y manifestaciones públicas en el 25 de noviembre por el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres; registro autónomo de femicidios ocurridos en el país; investigación y producción de conocimiento en diversos temas; denuncias públicas de casos que han ejemplificado niveles de violencia extrema; la campaña callejera “¡Cuidado! El machismo mata”; espacios de formación y reflexión, entre otras acciones han caracterizado el actuar de la Red Chilena, que seguiremos ahondando en los siguientes capítulos del programa.

Puedes escuchar este capítulo en Spotify e Ivoox. Mujeres En Sintonía se emitirá todos los miércoles a las 11 de la mañana a través del Facebook de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, y el canal de Youtube