Hospital San José: Así opera el sistema que reduce falsamente las listas de espera


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Por : Pilar Rodríguez y Gregorio Riquelme en Reportajes de investigación Ciper Chile.
El policlínico Maruri fue creado en 2011 para “depurar” las listas de espera -que se arrastraban por años- por la atención de un especialista del Hospital San José. En la práctica, allí funcionó un centro autónomo con siete médicos generales, que atendieron como “especialistas” y sin operar ni tratar las enfermedades de los pacientes, se procedió después a eliminarlos de las listas de espera. Cobraban sí como especialistas: en promedio, $9 millones al mes. Los “pacientes fantasmas” hoy deambulan buscando solución. Tras la investigación de CIPER, se inició una auditoría y el policlínico Maruri fue cerrado.

Vea Entrevista al director del Hospital San José

Luis Fuenzalida (62 años, obrero de la construcción) es uno de los llamados “pacientes fantasma” que deambula desde hace cinco años entre el consultorio y el Hospital San José, esperando que alguien le extirpe su lipoma, un tumor benigno de 10 centímetros de diámetro que se aloja en su cuello y le provoca dolor y molestias. El problema es que nadie sabe que él está esperando, porque el 2012 lo sacaron de la lista bajo el rótulo de “atención realizada”, es decir, operación ejecutada. Obviamente, él no ha pasado por un pabellón quirúrgico.

Según información recogida por CIPER, existen a lo menos 1.500 personas que, como Fuenzalida, fueron sacados en los últimos dos años del registro conocido como Repositorio Nacional de Lista de Espera (RNLE) sin haber sido atendidos por un especialista, como exige la norma. Todos esos egresos coinciden con el paso de los pacientes por el policlínico Maruri, dependiente del Hospital San José, donde atienden médicos generales y no especialistas.

El 28 de octubre de 2011 citaron a Luis Fuenzalida al policlínico Maruri y tras la consulta con uno de los médicos generales, le entregaron una ficha de diagnóstico y una Orden de Intervención Quirúrgica para que fuera atendido por un especialista en el Hospital San José (ver documento). En la orden se lee: “alta prioridad” de hospitalización. Luis salió de Maruri convencido de que sería operado próximamente. Nunca más lo contactaron. Lo grave es que él no supo que ese mismo día fue sacado de la lista de espera quirúrgica.

UN POLICLÍNICO QUE “NO EXISTE”

El policlínico Maruri funciona en las mismas dependencias del Centro Clínico Maruri, concebido para liberar camas del Hospital San José, trasladando a esa unidad a pacientes quirúrgicos que no requerían de cuidados de alta complejidad. Así, se aliviaba la agobiante espera de pacientes que se agolpaban en los pasillos del servicio de urgencia del hospital, esperando ser hospitalizados. Hoy, el centro dispone de 40 camas y recibe pacientes de otros centros hospitalarios de la Región Metropolitana. El foco de las irregularidades está situado en el área del policlínico.

Formalmente, el policlínico “no existe”. Aunque no tiene autorización sanitaria, en la práctica atiende un promedio de cinco mil pacientes al mes. La resolución exenta que autorizó la Seremi de Salud el 1 de agosto de 2011 dice expresamente que en esas dependencias funcionará una “clínica transitoria de rehabilitación de pacientes crónicos del Servicio de Salud Metropolitano Norte” (ver documento). El documento oficial no menciona instalaciones para un policlínico de atención abierta y, hasta hoy, ese dictamen no ha sido modificado, según confirmó a CIPER el director del Servicio de Salud Metropolitano Norte (SSMN), Claudio Caro.

Maruri se convirtió en un centro de operaciones para depurar o gestionar las listas de espera, que en el Hospital San José se empinaban a unas 194 mil personas en 2010, según datos del SSMN. Pacientes que esperaban por meses e incluso años un llamado telefónico, una cita que por fin los llevara a la consulta de un especialista del único hospital de referencia del área norte de Santiago. Ordenes que se originaban en los consultorios y llegaban al hospital, pero que vegetaban guardadas en archivadores, se acumulaban en carpetas, en hojas escritas a mano, cuadernos e incluso papeles sueltos, sin que se informara al Centro Diagnóstico Terapéutico del hospital (CDT), que lleva este registro y organiza la agenda de los especialistas.

Para iniciar el despeje de esa enorme lista de espera con enfermedades “no Auge”, el Servicio de Salud Norte contrató médicos recién egresados. En teoría, ellos sólo oficiarían como una instancia intermedia entre los consultorios de atención primaria y el Hospital San José. Es lo que se conoce como “triadores”, una suerte de filtro para resolver qué casos seguían vigentes para ser atendidos por un especialista del hospital y operados.

La condición era que esos médicos recién egresados no podían ejercer como especialistas, porque no lo son. En la práctica, ese mandato no se cumplió e incluso fueron más allá de sus atribuciones. Son médicos que hoy no superan los 29 años, con uno o dos años de experiencia y que reciben honorarios que están muy por sobre la media de sus pares en el sistema público. Un factor que también saca ronchas entre los médicos especialistas del hospital.

El “FEUDO” DE GUTIERREZ

El doctor Rodrigo Gutiérrez, médico general egresado en 2011 de la Universidad de Chile, sin especialidad, fue el encargado de reclutar al equipo de médicos que hoy trabaja en Maruri. Gutiérrez fue contratado originalmente por la dirección del Hospital San José y luego el SSMN le encargó la misión de organizar este nuevo centro en Maruri, asumiendo la jefatura. Sin mediar un proceso abierto de selección, contrataron a honorarios a tres médicos recién egresados -que no estaban cursando becas de especialidad- con jornadas de 44 horas semanales. Todos compañeros de Gutiérrez en la Universidad de Chile o conocidos suyos.

Además, se contrató personal administrativo, enfermeras y paramédicos para trabajar en la unidad de pre alta  y en el policlínico. En una primera etapa (agosto a diciembre de 2011), Maruri dependió del Servicio de Salud Metropolitano Norte (SMMN). En enero de 2012, pasó a depender del Hospital San José. El sistema contractual se modificó y se sumaron nuevos médicos generales. Según la nómina oficial entregada por Ley de Transparencia, hoy son siete los médicos generales contratados. Según el doctor Gutiérrez, son “varios más”.

Existe coincidencia entre las personas consultadas por CIPER en que allí se incubó una suerte de “feudo” del doctor Gutiérrez, con un control sin mayor contrapeso. A eso se agrega que el centro Maruri funciona lejos del Hospital San José. Sus dependencias quedan a más de quince cuadras y, por lo tanto, lo que allí ocurra en términos de calidad de la atención, queda a la entera supervisión del jefe. La fiscalización es escasa, como reconoce el propio director del Hospital San José, el ingeniero Raúl Vásquez:

-Una o dos veces por semana va el director médico del hospital a supervisar y a chequear que se estén cumpliendo los procedimientos en forma correcta, porque un recién egresado viene con la idea que se la puede con todo y nos hemos dado cuenta de que no es así. La realidad es que es inmanejable tener un servicio tan lejos del hospital –afirmó a CIPER Raúl Vásquez.

La presión que existe por sacar adelante las listas de espera se ha acentuado en estos dos últimos años. En 2011, el propio Presidente Piñera comprometió terminar en junio de 2013 con las listas de espera quirúrgicas para patologías no Auge, para pacientes a la espera de una operación desde antes de 2010.  El plazo autoimpuesto por el gobierno, con $1.500 millones de recursos extra destinados a este fin, vencía el 1 de junio, pero fue ampliado al 30 de junio. El policlínico Maruri fue destinado a colaborar en esta depuración de las listas de espera del Hospital San José.

Los listados de pacientes que esperan ser atendidos en el sistema hospitalario de todo el país, están recogidos en el llamado Repositorio Nacional de Listas de Espera (RNLE). El Hospital San José ostenta un triste record lo que originó que se aplicara una estrategia de choque para disminuir esas esperas drásticamente.

– El Hospital San José encabezaba los hospitales con el mayor número de listas de espera, y eso se debe a que yo no quiero esconderlas. Tenemos que darle en algún momento la atención al paciente, cueste lo que cueste –acota el director del hospital, Raúl Vásquez.

Según las cifras del Servicio de Salud Norte, el San José disminuyó en dos años la lista de espera, de 194 mil personas a unas cantidad que oscila entre 52 y 58 mil, según los altos directivos.  Maruri habría sido decisivo en el cumplimiento de ese objetivo. En una primera etapa, los jóvenes médicos generales contratados hicieron operativos en terreno en los consultorios de la zona norte, para verificar uno a uno los casos. Según el director del SSMN, Claudio Caro, en esta etapa se sinceró el registro:

-Hay por lo menos un 70% de consultas que estaban repetidas una, dos y hasta cuatro veces con el mismo nombre. Y eso abultaba las cifras. La persona volvía al consultorio cuando no conseguía hora y el médico enviaba de nuevo la orden de  interconsulta. Por eso, no es que hayamos atendido efectivamente a 120 mil personas para llegar a la cifra de hoy: se aplicaron filtros administrativos que sinceraron los datos.

De acuerdo a lo que establece el Ministerio de Salud para el manejo de listas de espera, los médicos generales sin especialidad sólo están facultados para resolver la pertinencia de las interconsultas y derivar los casos, según un protocolo que fija 14 criterios. Por ejemplo, pacientes que no requieren ser vistos por especialistas del hospital porque la dolencia puede ser resuelta en la atención primaria; porque han sido atendidos en otro lugar dada la excesiva demora del hospital; porque han fallecido o porque son inubicables. En otros casos, este filtro opera para pedir actualización de exámenes médicos caducados o verificar que la interconsulta esté orientada a la especialidad correcta.

Raúl Vásquez no tiene reparos en criticar a los consultorios y a los propios médicos de su hospital: “Queremos tratar de que por lo menos los pacientes sean aquí atendidos, de allí derivar a la atención primaria -que es de donde vienen- a los que no tienen que entrar al hospital, y obligar a los consultorios a hacerse cargo porque éstos tiene un gran mal que es desligarse de los pacientes y mandarlos al hospital. Y, por otro lado, por esta vía, presionar a los médicos especialistas del hospital, para que hagan espacio en sus agendas y nos ayuden a despejar las listas de espera”.

Las metas de Raúl Vásquez según la investigación de CIPER no se cumplieron a cabalidad en el policlínico Maruri. Dotados de un alto grado de autonomía, los médicos generales tomaron las listas de espera, y en muchos casos, en lugar de derivar a los pacientes, empezaron ellos mismos a actuar como especialistas sin estar acreditados. CIPER constató con muchos pacientes que nunca se les informó que estaban siendo atendidos por un médico que no era especialista. No sólo eso. Según la información recogida por CIPER, lo que ocurrió fue que, inmediatamente después que los pacientes eran atendidos por estos jóvenes médicos de Maruri, fueron sacados de la lista de espera oficial (Repositorio Nacional). Eso ocurrió con a lo menos 1.500 pacientes.

La gravedad de lo ocurrido es que esas personas desaparecieron del sistema, quedaron en tierra de nadie sin que se les haya resuelto su patología. Aún enfermos, han debido reiniciar el peregrinaje por el sistema de Salud, comenzado por la atención primaria en los consultorios.

El sistema operó de la siguiente manera: el Hospital San José le entregó al jefe de Maruri, el doctor Rodrigo Gutiérrez, los archivos con miles de órdenes de interconsulta pendientes, en algunos casos por siete años, enviadas desde los consultorios de atención primaria (APS). Entonces, el policlínico Maruri habilitó un centro de llamados, desde donde comenzaron a citar a las personas que figuraban en dichos registros.

-En estos momentos tengo 58 mil pacientes en listas de espera, y de esos yo aseguro que 20 mil son ubicables y los otros no los voy a poder ubicar –aseguró a CIPER, el doctor Rodrigo Gutiérrez, jefe de Maruri.

La doctora Gloria Villegas dirigió el CDT del Hospital San José (donde se coordinan las consultas con especialistas) hasta octubre de 2012, fecha en que presentó su renuncia por desencuentros con la administración del hospital. A ella se le encomendó trabajar en conjunto con el doctor Gutiérrez para gestionar las listas de espera. En 2011, recibió una nómina de 83 mil personas y a poco andar, contrario a lo esperado, el número aumentó a 130 mil.

-Además de los que estaban en la lista oficial, fuimos incorporando a los que estaban en los listados diseminados en las unidades de especialistas. Nadie daba cuenta de esas interconsultas pendientes al CDT, por lo tanto no existían para nosotros –explicó a CIPER la doctora Villegas.

Los reclamos en contra de la atención en Maruri se fueron sumando y quien los recibía era el CDT. La doctora Villegas cuenta que desde que se abrió el policlínico, consignaban entre  60 y 70 reclamos mensuales: “Pacientes que contaban que en Maruri les habían instruido acercarse al hospital porque la próxima semana iban a ser operados. Y eso es imposible, porque quien toma esa decisión es el especialista y no un médico general que no tiene experiencia para eso. Otros pacientes se quejaban de la atención y de las indicaciones de Maruri”.

El doctor Gutiérrez replica: “Inicialmente hubo críticas, pero poco a poco los médicos han ido entendiendo que nosotros no tenemos la intención de tratarlos, porque si fuera así no daríamos abasto”.

Un médico cirujano del Hospital San José relató a CIPER que es frecuente recibir personas que llegan “indignadas”, porque vienen de Maruri con una orden de hospitalización inmediata para ser operados. “Nosotros les explicamos primero que no es pertinente esa indicación sin ser vista por un especialista; y segundo, que debe entrar a la lista de espera quirúrgica igual que todos los demás pacientes”.

Una funcionaria de la unidad de cirugía recuerda que en una oportunidad entregó al médico encargado más de 500 interconsultas con diagnóstico de hernia umbilical. Todas venían derivadas de Maruri, con exámenes preoperatorios. Los cirujanos reclamaron airadamente, porque se negaban a operar pacientes sin un diagnóstico previo real de un especialista.

Médicos de diferentes especialidades admitieron a CIPER que ante la gravedad y reiteración de este problema, han resuelto “obviar” las derivaciones de Maruri, iniciando de cero el proceso de depuración de las listas de espera.

El director del hospital, Raúl Vásquez, defiende la idea que inspiró Maruri: “Se ha hecho más eficiente la atención en el hospital, de hecho se bajó en un 40% la demanda por consulta de especialistas al existir un filtro previo”. Sin embargo, admite que no siempre se informó a las personas. “Vamos a hacer folletería, para que la gente sepa que es un policlínico sólo de medicina general”, afirma.

– En los hechos, son médicos que atienden como especialistas sin serlo.
-Yo no voy a defender eso. Pero puedo decir que he visto muchas fichas de pacientes en que los médicos de Maruri derivan correctamente a médicos especialistas del hospital, en contraste con las miles de interconsultas que nos llegan de la atención primaria sin ningún tipo de filtro previo.

-Póngase en el lugar del paciente, la persona llega al hospital y dice “el cardiólogo de Maruri me dijo que me iban a operar acá”. Y eso no es cierto. Así, las personas sienten que quedan en una suerte de limbo…
-Y que lo estamos engañando… Sí, claro. Y eso lo tengo que asumir.

El doctor Gutiérrez le endosa la responsabilidad a los pacientes: “Aquí existe un protocolo de cómo tiene que informarse a los pacientes. Puede que no les hayamos dicho siempre, pero también pudo haber un mal entendido. Hay una cantidad de pacientes que no van a entender lo que nosotros les explicamos y otros que lo van a entender muy bien”.

LOS PACIENTES “FANTASMA”

Seguimos la ruta de algunas atenciones médicas realizadas en el policlínico Maruri y comprobamos que efectivamente, hay pacientes que salieron de la lista de espera oficial inmediatamente después de pasar por Maruri. De acuerdo al protocolo del Ministerio de Salud que rige las listas de espera, la persona no puede ser eliminada de ese listado hasta que no sea vista por el especialista respectivo. Más aún, cuando se puso en marcha este equipo de profesionales recién egresados, hubo un instructivo preciso por parte del hospital al respecto. Expresamente se advierte que los médicos de Maruri no deben sacar a los pacientes del Repositorio por “atención realizada”, porque esa es facultad exclusiva del especialista del CDT del Hospital San José. El protocolo no se cumplió

Virginia Ibarra Montero (67) es una de las afectadas. Arrastra un tumor benigno (lipoma) desde 2009 en el lado izquierdo del cuello. En noviembre de ese año, el consultorio Irene Frei de Quilicura la derivó en interconsulta al San José. Transcurrieron dos años hasta que el 27 de octubre de 2011 la citaron desde Maruri. Ella dio por entendido que allí la había atendido un especialista porque ese día salió de la consulta con una orden de intervención quirúrgica hacia el Hospital San José, manteniendo el diagnóstico del consultorio que indicaba un “lipoma de más o menos tres centímetros en la región cervical posterior”. Pasaron los días, meses, y no recibió llamado alguno. Virginia fue en varias oportunidades al hospital a preguntar por su interconsulta. La respuesta fue que estaba en lista de espera o que no aparecía registrada con atención pendiente. Hoy el lipoma ha crecido hasta fundirse con su cuello, engrosando la parte izquierda de su nuca. En invierno puede tapárselo con bufandas y pañuelos, pero en verano la incomodidad y la vergüenza reaparece. El día que emitieron la orden quirúrgica, Virginia fue eliminada de la lista de espera bajo la causal de “atención realizada”. Hasta el término de esta investigación, Virginia no había recibido solución ni atención especializada.

Para efectos de las metas del Hospital San José, Virginia fue operada de su lipoma. De este modo, la lista de espera disminuyó. Así se engaña al sistema, porque se informa como resuelta la enfermedad de un paciente que sólo fue atendido por un médico general. Eso prueba que el policlínico Maruri no funciona sólo como un filtro.

El director del SSMN, Claudio Caro, considera que no se trata de un problema generalizado.

-El director del Hospital San José sostiene que tiene escasa capacidad de fiscalización sobre el trabajo de los médicos de Maruri. Se podría pensar que allí se funciona con un excesivo grado de autonomía.

Yo no tengo esa impresión, y si eso fuese así, tendría que revisarlo en forma muy estricta. Lo que nosotros hemos hecho es una revisión exhaustiva de las listas de espera, incluyendo casos de personas que han sido sacadas en el hospital y que no correspondía.

CIPER contactó a  Tomás Cayuleo Añicoy (41), quien en junio de 2010 llegó al Hospital San José desde un consultorio con una interconsulta para confirmar el diagnóstico de tumor de partes blandas en la región de la nuca. Debió esperar dos años, hasta el 12 de enero de 2012, fecha en que lo citaron al policlínico Maruri. El médico que lo atendió le confirmó el diagnóstico de la atención primaria, y lo envió con una orden, firmada y timbrada por el doctor Rodrigo Gutiérrez, para ser intervenido en el hospital. Hasta hoy Tomás Cayuleo sigue esperando. Su indignación fue elocuente cuando CIPER le informó que el mismo día que fue atendido en Maruri por un médico general, su nombre fue eliminado de las listas de espera bajo el rótulo “atención realizada”.

La gran pregunta que circula por el hospital es quién intervino el sistema digital que contiene el listado oficial de las listas de espera, sacando a pacientes de forma irregular. Sólo un puñado de personas maneja la clave para acceder al sistema y, según la versión oficial, nadie en el policlínico Maruri la tiene. Lo único claro es que es el doctor Rodrigo Gutiérrez, jefe del policlínico Maruri, quien ha firmado la mayoría de las atenciones realizadas por los jóvenes médicos generalistas contratados a honorarios. Ante el cúmulo de reclamos, el cuestionamiento al equipo que funciona en el policlínico Maruri se instaló entre los médicos del Hospital San José.

“BLANQUEO” DE ESPECIALISTAS

En medio de la controversia, el director del Hospital San José recibió en enero de 2013 una orden del subdirector médico del Servicio de Salud Norte, Luis Leiva, autorizando a 15 médicos no especialistas para sacar de las listas de espera a pacientes bajo determinadas causales. Lo extraño es que entre ellas se incluye la “atención realizada” (ver documento). En la nómina figuran seis cirujanos dentistas sin especialidad y nueve médicos cirujanos sin especialidad, contratados por el policlínico Maruri. Para fundamentar la polémica decisión,  el doctor Leiva expresa que la medida obedece a “las estrategias de gestión establecidas durante el 2012 para la disminución de la lista de espera de consulta de especialidades excesivamente prolongada (más de 120 días de espera)” en el San José.

La interpretación de la orden dictada por el doctor Leiva no es igual en la dirección del Servicio de Salud Norte y en la del Hospital San José. El primero, el doctor Claudio Caro, asegura que “esa resolución no los valida para ejercer como médicos especialistas, sólo como médicos generales y triadores”. En cambio, Raúl Vásquez, asume que la medida apunta a dar facultades a estos médicos como especialistas. Y no comparte la instrucción:

-Mi meta es tratar de hacer gestión y atender a la mayor cantidad de pacientes. No estoy de acuerdo con que se saque a los pacientes sólo cuando los vio un medico general. Estos médicos, si bien están haciendo mucha pega, trabajan delunes a domingo, no tienen los conocimientos necesarios para sacar a un paciente de la lista de espera –puntualiza Raúl Vásquez.

El director del Hospital San José explicó a CIPER que, además, él les propuso a los médicos especialistas la posibilidad de hacer el trabajo que se hace en Maruri fuera de su jornada de trabajo, pero no tuvo buena acogida:

-Cuando tú le ofreces hacer ese trabajo, pagando los aranceles que paga Fonasa por atención -entre $5.600 y $7.000-, te dicen que no, porque en la clínica privada les pagan $30 mil por consulta. Y eso es una realidad.

MOCHILAS CON DINERO EN EFECTIVO

El dinero efectivamente juega un rol en esta historia. Todos los meses, el doctor Gutiérrez informa al Hospital San José el detalle de las consultas realizadas en el policlínico Maruri para que se proceda al pago. Los médicos que trabajan en Maruri se rigen por el arancel de Fonasa para consultas de especialidades, en tarifas diferenciadas: $5.210 por una consulta triadora; $6.250 pesos por consulta que requieren exámenes de laboratorio u otros previos a la atención del especialista en el hospital; y $7.760, por derivaciones a especialidades no quirúrgicas que requiere de un seguimiento.

A todos estos jóvenes médicos se les paga como especialistas “porque no existe la codificación en Fonasa para médicos generales que hacen este trabajo”.

La información entregada por el Hospital San José, vía transparencia, da cuenta de que actualmente en Maruri hay siete médicos generales contratados a honorarios con jornada de 22 horas semanales más un turno (modalidad 22/28). El sueldo que reciben es de $1.742.576. Pero el grueso de sus ingresos es el monto adicional que se les paga por atender las listas de espera de especialidades del Hospital San José.  En el listado figuran otros cuatro médicos generales -contratados a honorarios-, que sólo atienden consultas por listas de espera, de lunes a domingo (ver documento).

Los montos mensuales que se les paga a los médicos de Maruri han sido cuestionados por muchos especialistas del San José. Los consideran excesivos para jóvenes con poca experiencia y sin especialidad. Durante el primer semestre de 2012, según información entregada por el hospital, cada uno de estos médicos recibió un promedio de $4.800.000 sólo por concepto de consulta de especialidades (ver documento), el tope que permite pagar la Contraloría por este tipo de servicios. A eso hay que sumar el sueldo fijo de $1.742.000 que considera 22 horas de atención en la unidad de hospitalización de pre alta de Maruri más un turno de residencia, que al igual que todos los funcionarios del hospital, se les cancela aparte y con un valor hora de $14.000, en este caso. En suma, un médico de Maruri obtiene ingresos en torno a los $9.000.000.

-Sinceramente, no lo veo como un privilegio económico porque de verdad el trabajo es pesado, es bastante cansador. Uno se lleva los problemas de los usuarios y los reclamos –los defiende el doctor Gutiérrez.

El doctor Rodrigo  Gutiérrez tiene un trato diferente: recibe un pago de $1.480.749 más asignaciones especiales, por su función como jefe de Maruri y encargado de la gestión de camas hospitalarias en el San José. Un rol clave por la alta demanda (595 camas para una población de 607.152 habitantes). A eso se agregan honorarios por turnos realizados: según la última información de gobierno transparente, ascienden a $2.688.000 mensuales, lo que suma un monto global de $4.168.749. Formalmente, Gutiérrez no aparece recibiendo honorarios por consultas de especialidades.

Un problema adicional se suma a los cuestionamientos de cómo funciona el policlínico Maruri. “El número de atenciones -5.000 consultas mensuales en promedio- es demasiado alto en relación con el número de horas que trabajan los médicos. La única explicación es que se atienda muy rápido a los pacientes y así se cumplen dos objetivos: se avanza rápido en el encargo de filtrar listas de espera, y por otro, se engrosan los ingresos de los médicos que ganan por consulta atendida”, explica un funcionario del hospital.

Según el protocolo de consultas para filtrar la derivación a los especialistas del San José, en Maruri se pueden atender hasta seis pacientes por hora, lo que significa diez minutos por consulta.

-Hay pacientes que se nos quedan media hora conversando y otros que están cinco minutos. No es una atención de salud propiamente tal, no voy a tratar al paciente, no voy a hacer un diagnóstico, lo que vemos es que cumpla para que resuelva después el colega en el San José –explica el doctor Gutiérrez, jefe de Maruri..

Otra arista extraña del funcionamiento de Maruri es el sistema de pago. Según los testimonios recogidos por CIPER, hasta fines de 2012 una vez por mes llegaba una “mochila o caja” con dinero en efectivo, que el equipo médico repartía a puertas cerradas. ¿A qué correspondía ese dinero? La respuesta la da el doctor Gutiérrez:

-Efectivamente era así. Los becados no tenían tiempo para ir al banco y cobrar sus sueldos, por lo que designaban un médico al cual le entregaban un poder notarial para que cobrara sus sueldos. Pero después de un robo que sufrió uno de ellos ya no se hace más así.

“PUEDE QUE SE HAYA IDO DE LAS MANOS…”

Formalmente, la dirección del Hospital San José defiende el trabajo que vienen realizando desde agosto de 2011 los médicos generales de Maruri. Dicen que ha sido de gran utilidad para filtrar y despejar las listas de espera para enfermedades no Auge y que sólo falta “coordinar mejor”. Las últimas decisiones contradicen esos dichos. Pero aquí nuevamente se evidencian dos miradas.

“Estamos pensando terminar el policlínico Maruri en un mes más”, fue la categórica respuesta del director del SSMN, Claudio Caro. Su plan es crear dos Centros de Referencias de Salud (CRS) en comunas del área norte, con médicos especialistas del San José. Ellos supervisarían a médicos en formación de especialidad que traerá alguna universidad con la que suscriba convenio. Caro acota: “Y no están contemplados, inicialmente, los médicos que hoy trabajan en Maruri”.

El director del hospital, Raúl Vásquez, plantea una solución diferente: trasladar el policlínico a las dependencias del mismo hospital, incluyendo a su personal, y dejar en esas dependencias sólo la unidad de cuidados de pre alta. “Yo creo en ese sistema, aun cuando asumo que es probable que se haya desvirtuado un poco, que se haya ido de las manos. Pero acá no hay robo, no está la intención de pasar a llevar la ley”.

Tratándose de personas, es grave que usted admita que puede haberse “ido de las manos”
-Primero, no se nos ha muerto un paciente por estar mal tratado por un médico general, porque lo termina igual tratando un médico cirujano especialista.

Pero convengamos que no se tiene que morir un paciente para hacer los cambios…
-No, eso es lo que estamos tratando de evitar. Yo no quiero que se me mueran pacientes esperando que los operen.

A dos meses de iniciada la investigación de CIPER, el Servicio de Salud Norte comenzó en junio una auditoría externa al funcionamiento del policlínico Maruri. Se revisarán exhaustivamente los dineros pagados por consulta, el tipo de atención que recibieron los pacientes y, en particular, la eliminación de quienes estaban en las listas de espera del Repositorio Nacional tras ser atendidos en esa unidad.

La segunda medida fue aún más drástica: se decretó el cierre del policlínico Maruri. Así lo confirmó a CIPER el director del Hospital San José Raúl Vásquez.  En las dependencias de Maruri 272  sólo se mantendrá la unidad de pre alta. Los médicos y el personal del policlínico se trasladarán el 1 de julio al edificio donde funciona el Centro Diagnóstico Terapéutico (CDT) del San José, incorporando becados de universidades con las que tienen convenio. El doctor Gutiérrez ahora sólo será el encargado de gestionar la demanda de camas de hospitalización.

Este artículo fue publicado en Ciper Chile