Ante aumento de obesidad en mujeres, EPES demanda incorporar enfoque de género en las políticas públicas de salud


«Las políticas públicas deben estar basada en un enfoque de género, que asegure una redistribución del poder, derechos, libertades, reconocimientos y recursos entre hombre y mujeres”, afirmó la antropóloga Susana Jiles Castillo, Encargada del proyecto Nutrición de Fundación EPES.

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Susana Jiles, Encargada del proyecto Nutrición de Fundación EPES.

Santiago, de Chile, 29 de octubre de 2013 (EPES).- En Chile en las últimas dos décadas se ha producido un aumento de la prevalencia de sobrepeso y obesidad en las mujeres. “El modo de alimentarnos y el estado nutricional de las personas dependen de las condiciones sociales, económicas, políticas y culturales en las cuales se desarrolla la vida de los individuos y grupos sociales. Por ello, las políticas públicas deben estar basada en un enfoque de género, que asegure una redistribución del poder, derechos, libertades, reconocimientos y recursos entre hombre y mujeres”, afirmó la antropóloga Susana Jiles Castillo, Encargada del proyecto Nutrición de Fundación EPES.

La Encuesta Nacional de Consumo de Alimentos 2010-2011 evidencia la profunda desigualdad social, la que se manifiesta en la brecha existente en el consumo de alimentos, determinados por nivel socioeconómico, lugar de residencia y edad.

“Las políticas públicas y programas implementados, han reproducido los roles que tradicionalmente se han construido y asignado a las mujeres, transfiriéndoles a ellas la responsabilidad exclusiva de alimentarse de manera saludable y resguardar el bienestar familiar, especialmente de los/as hijos/as”.

Así lo señaló Susana Jiles en la ponencia “Feminización de la Obesidad en Chile. Un análisis desde los determinantes sociales de la salud”, en la XXXI versión de las Jornadas Chilenas de Salud Pública 2013, que se realizó este 24 y 25 de octubre, organizada por la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

La profesional agregó que “el Estado debe ser capaz de generar las condiciones que permitan a las personas tener una vida digna y sana, resguardando el derecho a tener una alimentación cultural y nutricionalmente adecuada y suficiente”.

Aseguró que se debe “comprender que la salud de hombres y mujeres es diferente y desigual, la cual está determinada por la construcción social que define las características, oportunidades y expectativas que se asignan a las personas según sexo. Estas condiciones, -determinantes sociales de la salud y de género- pueden afectar de manera positiva o negativa en la vida y salud. La posición que las mujeres ocupan en la sociedad está determinada por el contexto histórico, económico y cultural. Las normas culturales nos indican como debemos comportarnos: los deberes, prohibiciones y expectativas de acuerdo a nuestro sexo (hombre o mujer)”.

Esto hace que tengamos desigual acceso a la educación, al trabajo remunerado, a los recursos necesario para proteger nuestra salud, a información, a la toma de decisiones. Lo cual nos perjudica y genera desigualdad entre mujeres y los hombres.

Jiles aseveró que existe una tensión entre el enfoque de determinantes sociales de la salud en la política pública a nivel central y la implementación de los programas y acciones a nivel local orientados a los condicionantes de la salud o factores de riesgo.

Aproximadamente 4 millones de personas en Chile se encuentran obesas, según la Encuesta Nacional de Salud 2009- 2010. La obesidad representa la segunda causa de años de vida perdidos (APV) por muertes o discapacidad prematura; y la sexta causa de fallecimientos a nivel nacional.

Marta Acuña de EPES, y María Elena Sepúlveda, en el stand de Fundación EPES en las Jornadas
Chilenas de Salud Pública 2013.