Salud: el invitado sorpresa en la agenda de reformas


«Tendremos una reforma en diseño al término de este Gobierno, y que ésta será uno de los ejes principales de las elecciones del 2017». 

cruz-2Por Jaime Peña, Cristóbal Cuadrado, Cristián Cáceres
Comisión de Salud Revolución Democrática

30 de septiembre de 2014/ Publicado en El Quinto Poder 

Parecía que con las Reformas en curso: tributaria, política y educacional, se acababan los grandes cambios que la administración de la Presidenta Bachelet estaba dispuesta a realizar. Las transformaciones estaban saliendo más difíciles de lo que se pensaba, y el horno no estaba para más bollos. Sin embargo, con frecuencia, los cambios crean nuevos escenarios y abren el apetito de la sociedad, en particular cuando hay necesidades tan esperadas y postergadas por tantos años.

Una reforma al sistema de financiamiento de la salud no estaba en los pergaminos de nadie hace un año. Sin embargo, en el último tiempo se han generado importantes hitos que podrían indicar que, a lo menos, tendremos una reforma en diseño al término de este Gobierno, y que ésta será uno de los ejes principales de las elecciones del 2017.

Lo más relevante de este proceso, es que el margen de la discusión política se amplió a pesar de la resistencia por parte del Gobierno y la presión de los grupos económicos relacionados, siendo clave la acción coordinada de grupos programáticos de corrientes progresistas.

Repasemos los acontecimientos más relevantes que han llevado a este escenario, no previsto:

En abril de este año, la Presidenta conformó la Comisión Asesora Presidencial para reformar el sistema de Isapres (CAP), una de sus promesas de campaña. La CAP fue capaz de convocar a representantes de partidos políticos tradicionales, a reconocidos académicos, junto a actores relevantes vinculados a la salud. Sesionó durante meses y recibió en audiencia a un número importante de instituciones.

En mayo, la Directora de Fonasa, Jeannette Vega, presentó ante la CAP su propuesta de avanzar hacia un Fondo Único de Salud que mancomune las cotizaciones de Fonasa e Isapres. Esto produjo ataques de histeria entre los directivos de Isapres y parlamentarios de derecha. A partir de ese momento, las Isapres abrieron fuego de artillería pesada contra la Directora de Fonasa, utilizando los medios de prensa tradicionales para ésto.

En junio, Revolución Democrática y Fundación Creando Salud presentaron ante la CAP sus propuestas, coincidentes en la creación un fondo único de salud –que supere la actual segregación Isapres/Fonasa- administrado por un seguro único. Esto transformaría a las Isapres en seguros complementarios. La propuesta de RD profundizaba en la necesidad de: a) Contar con un plan garantizado de salud de amplia cobertura; b) Aumentar los recursos destinados a salud y c) Mejorar urgentemente la gestión del sector. Fue muy bien recibida por la mayoría de los comisionados, sin embargo, provocó molestia entre los representantes de las Isapres.

En Julio del 2014, la encuesta CEP volvió a reflejar que la salud era la principal preocupación de los chilenos, por sobre educación y seguridad, mostrando que existe una demanda social latente.

En agosto, los comisionados de la CAP efectuaron “dos votaciones claves” para la propuesta de reformas al sector que harán a la Presidenta Bachelet. En la primera de éstas, 15 de los 18 miembros de la instancia se pronunciaron a favor de “modificaciones estructurales” en el sistema. La segunda buscaba definir una visión de largo plazo que guiara las medidas a plantear, y en ella 11 votos se inclinaron por la idea de crear un fondo único y un seguro nacional de salud, que reuniría la cotización obligatoria (7%) de todos los trabajadores del país.
Reaccionando a esta señal, durante el mes de agosto, distintos think tank realizaron foros para presentar sus propuestas y discutir una eventual reforma (Instituto Igualdad, Fundación Chile XXI, Espacio Público…). En estos espacios se evidenció que existe un diagnóstico común sobre la crisis del sector, posicionándose dos propuestas como las más viables desde lo técnico y político para enfrentarla: a) Crear un fondo único y seguro único de salud, dejando a las ISAPRES como seguros complementarios (sus principales impulsores fueron Revolución Democrática y Fundación Creando Salud); b) Crear un fondo único y gestionar un sistema de multiseguros, donde existirían seguros privados tales como las ISAPRES, pero altamente regulados y con sistema de pago con ajuste de riesgo para evitar la discriminación (presentada entre otros, por el centro de estudios “Espacio Público”).

Recientemente, el 23 de Septiembre, la Cámara de Diputados, en una histórica votación, aprobó solicitar a la Presidenta el envío de una iniciativa legal para que Fonasa se transforme en el Seguro Único de Salud de Chile, financiado mediante las cotizaciones de previsión de salud de todos los ciudadanos más un aporte fiscal. Este proyecto de acuerdo había sido presentado por los diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric, y dio una potente señal al ejecutivo de que contaría con los votos para aprobar esta iniciativa en una eventual reforma.
Frente a este escenario, y a medida que se acerca la fecha en que la CAP hará su propuesta a la Presidenta, las aguas en su interior se han agitado. Hace un par de días se ha hecho pública la renuncia de dos de sus miembros (el representante de Colmena y la representante de las clínicas privadas), probablemente intentando forzar una crisis artificial al interior de la CAP. Ni siquiera los otros dos representantes de las Isapres los siguieron, con lo cual la renuncia quedará inscrita en la historia como una pataleta vergonzosa, que refleja una actitud poco democrática de las instituciones que representan. Con esta actitud se desconoce la labor seria de una comisión de alto nivel técnico, y se pasa por encima de los acuerdos logrados tras meses de trabajo. Se asemeja a la rabieta del que, sabiéndose derrotado, decide retirarse del partido antes del final.

Gonzalo de la Carrera -representante de Colmena- asegura en su carta renuncia que la propuesta “conduce a la destrucción de la iniciativa privada, tanto en el sector prestador como asegurador, para conducirnos a una estatización de la salud de los chilenos”, cuestión muy alejada de lo que indican los análisis técnicos existentes y de las recomendaciones de instituciones tales como la OMS.

Debemos agradecer la carta de renuncia del Sr. Carrera ya que ella es la mejor evidencia de que las Isapres nunca han entendido el rol que la sociedad esperaba de ellas: actuar como seguros de salud y no seguros financieros; formar parte de la seguridad social; y enfocar su acción en la prevención y el cuidado de la salud de las personas. Un simple análisis del lenguaje empleado en la carta (“el lenguaje es una poderosa ventana de nuestros modelos mentales”) muestra que no hay una sola referencia a conceptos relacionados con salud o seguridad social, y que las grandes preocupaciones del señor Carrera dicen relación con “iniciativa privada”, “estatización”, “sistema privado”, “cotización”. En síntesis, la salud entendida como un mercado lucrativo.

Es esperable que esta reacción tenga eco en grupos económicos y medios de prensa relacionados. Esto confirmaría que la ideología y la defensa del lucro en salud priman por sobre el entendimiento de la salud como un derecho.

Dentro de pocos días, la Presidenta tendrá entre sus manos una propuesta que, sin duda alguna, será una invitación a iniciar un proceso de transformaciones estructurales en salud. En RD entendemos que este cambio tomará algunos años. Sin embargo, pensamos que es ineludible iniciar el proceso a la brevedad, ya que éste debiera ser el gran eje de discusión de las próximas elecciones presidenciales.